Si hay personas que han organizado o incitado a la violencia, que se les investigue y, si procede, se les procese. Pero no podemos permitir que unos mensajes en redes y titulares alarmistas sirvan para criminalizar a toda una comunidad o para normalizar la vigilancia masiva y la vulneración de derechos. El lenguaje de “invasión” y la estigmatización de migrantes alimentan el racismo y hunden cualquier posibilidad de respuestas políticas sensatas. Exigimos transparencia en las pesquisas, control judicial y supervisión independiente, además de garantías de debido proceso y acceso a asistencia legal y humanitaria para las personas que están en Ceuta. Paralelamente, hace falta una respuesta pública que vaya más allá de la represión: vías legales seguras, cooperación internacional y políticas que reduzcan las causas estructurales de estas crisis. Condeno la violencia venga de donde venga, pero la seguridad sin derechos no es solución. :)