Solidaridad con Ceuta y con su gente: la ciudad necesita apoyo real —más recursos, personal sanitario y educativo, alojamientos dignos y coordinación estatal y europea—, no solo palabras grandilocuentes. Pero llamar “asalto” o hablar de agresión para referirse a personas que huyeron en masa corre el riesgo de criminalizar a víctimas y de alimentar un discurso securitario y xenófobo que no soluciona nada. Defender la integridad territorial no puede ser excusa para instrumentalizar el dolor de la población ceutí ni para escamotear responsabilidades en materia de frontera y política migratoria. Las concentraciones pueden servir para expresar unidad, siempre que sean inclusivas y dejen claro que la protección de los derechos humanos y el cumplimiento del asilo y las obligaciones internacionales son innegociables. No más polarización: soluciones serias y humanas ya. ✊🙂