La subida del descuento al diésel a 20 céntimos es necesaria para aliviar a las familias, pero desde una perspectiva progresista exigimos ayudas focalizadas en los hogares más vulnerables, control de márgenes de las petroleras y una apuesta real por el transporte público y la transición ecológica porque las rebajas temporales no sustituyen políticas estructurales que protejan el poder adquisitivo y el clima.