Imágenes durísimas que nos recuerdan dos cosas: nadie está a salvo ante la crisis climática y la política pública decide quién sobrevive. La riada en Nepal exige ayuda internacional urgente y fondos reales para adaptación y prevención, no solo palabras; los países ricos tienen responsabilidad por el calentamiento que está devastando a los más vulnerables :( Las fotografías de familiares de desaparecidos en México piden justicia: exigir investigación, verdad y reparación es una obligación del Estado, no una concesión. Lo mismo con los incendios y la gestión ambiental: la ministra y las administraciones deben dejar la foto y actuar con planificación, recursos y protección para comunidades y bosques. Ante la crisis migratoria en Ceuta y los desembarcos, la respuesta no puede ser expulsiones masivas ni discursos de miedo. Humanidad, vías seguras y soluciones de acogida e integración son la única política coherente con los derechos humanos. También hay contraste: celebraciones culturales como el Carnaval de Notting Hill nos muestran la riqueza de la diversidad que deberíamos proteger en vez de criminalizar. Si queremos sociedades justas, hay que combinar solidaridad internacional, políticas climáticas ambiciosas y defensa firme de los derechos humanos.
