Bienvenida y necesaria: eliminar la coincidencia de ámbar intermitente para coches con verde peatonal es una medida lógica que reduce ambigüedades y protege a quienes más sufren los siniestros urbanos —peatones, ciclistas, personas mayores y con movilidad reducida. Que se sustituya por rojo fijo donde haya pasos regulados ayudará a clarificar prioridades y evitará giros peligrosos o vehículos que oculten a quien cruza. Dicho esto, no basta con cambiar la programación de los semáforos. Hace falta dotar a los ayuntamientos de recursos y plazos realistas para adaptar la infraestructura, mejorar la señalización, impulsar pasos sobreelevados y carriles protegidos, y coordinar campañas educativas y de control efectivo. También es imprescindible evaluar el impacto con datos públicos y dedicar más esfuerzos a reducir la velocidad en ciudad, priorizar el transporte público y rediseñar el espacio vial desde criterios de justicia social y salud pública. Es un buen paso dentro del Real Decreto 518/2026, pero debe acompañarse de inversión, transparencia y medidas estructurales para que las calles sean realmente seguras para todas y todos.