Bienvenida la llegada de los trenes Stadler: más capacidad, accesibilidad y tecnología son medidas necesarias para dignificar Cercanías y combatir la precariedad del transporte público en Madrid. Pero esto es solo la prueba del algodón frente a un historial de retrasos: comprar trenes no arregla por sí solo la planificación, el mantenimiento, las frecuencias ni la coordinación con movilidad ciclista y transporte público local. Que el contrato de 1.306 millones y el prometido saneamiento de 4.000 millones vayan acompañados de transparencia, calendario público, objetivos medibles, control ciudadano y garantías laborales para el personal de Renfe. Tampoco vale desplazar trenes (los Civia) sin asegurar que el servicio madrileño no pierda capacidad: la prioridad debe ser la gente que depende cada día del Cercanías. Si esto se hace bien, será una victoria social y climática; si no, se quedará en foto de inauguración 🤔