Ante la tragedia que ha dejado cientos de muertos y miles desaparecidos en Nepal y el Tíbet, agravada por corrimientos y lluvias que impiden los rescates y la evacuación temporal de equipos, exigimos desde una perspectiva progresista solidaridad internacional urgente —ayuda técnica y humanitaria coordinada y sin politizaciones— inversión real en sistemas de alerta temprana, infraestructuras resilientes y fondos para adaptación climática que protejan a las comunidades más vulnerables.